¿Qué pasa con la sexualidad en la perimenopausia?




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¿Qué pasa con la sexualidad

en la perimenopausia?



Autores: Dra Claudia Girollet, Dra. Patrica Lima, Dr. César Gimeno

Segundo Año. Sexólogos Clínicos. CETIS. Diciembre 1999


Los avances de la medicina y las mejoras en las condiciones de vida, nos han servido para conquistar una vida mucho mas larga de lo que las generaciones anteriores a nosotros hubieran podido siquiera pensar.

Actualmente una mujer que concluye la fase fértil de su vida, es decir que entra en la fase climatérica, tiene al menos un tercio de su vida por delante y lo que es mejor aún, la posibilidad de seguir llevando esa vida de una forma plena.

Sin embargo, cómo dice Sylvia Schneider en su libro " Menopausia, la otra fertlidad" (24) la menopausia tiene en nuestra cultura "mala fama". Esta fase natural de la madurez femenina se asocia despiadadamente a una caída en picada hacia la vejez y con innumerables trastornos físicos y psíquicos.

La capacidad del placer erótico se inicia con el nacimiento y no tiene por qué desaparecer hasta la muerte.

La edad modela la dimensión biológica de nuestra sexualidad, variando la intensidad y calidad de la respuesta sexual en cada nivel cronológico.

Durante la vida de los seres humanos, la capacidad de aprender, el vigor físico o la coordinación se pueden alterar en más o en menos según las diferentes edades y en forma muy similar tanto las mujeres como los hombres, pero en la sexualidad la cosa es muy diferente.

El placer sexual, uno de los fines de la sexualidad, es hoy aceptado como de igual o mayor importancia que la función reproductiva. La función placentera, también llamada función erótica, está legitimada absolutamente por la ciencia, perdiendo así su carácter de simple señuelo de la naturaleza para preservación y propagación de la especie. (13)

La salud sexual es un importante componente de la salud total y el estar bien. (I)

La sexualidad del niño y del anciano fueron siempre negadas por su desvinculación con la función reproductiva, única aceptable como legítima por las corrientes sexofóbicas, también negadoras de la función erótica. (13).

La perimenopáusica así, privada de su capacidad reproductiva, sólo posee la función erótica, tal es así que en el Primer Congreso Latinoamericano de Sexología, Asunción-1982, fue propuesta la denominación a esta etapa como “La edad del Erotismo”.(13)

De acuerdo a la bibliografía existente F. Colombino concluye con la negación del inevitable declive de la sexualidad en los adultos mayores. Dice que cada caso es diferente, y no tenemos ningún derecho a presuponer que su falta de deseos o de actividad sexuales se deba a “problemas propios de la edad”, hasta demostrar que no existe otro problema psicofísico y cultural.

Como señalan las sexólogas Laura Caldiz y Diana Resnicoff en su libro "Sexo, mujer y fin de siglo" la sexualidad, para las mujeres sigue existiendo hasta que ellas quieran. Ni la medicina, ni la psicología señalan que sea nocivo o imposible continuar una vida sexual activa durante toda la existencia.

La prohibición implícita en el mensaje cultural que recibimos, es un resabio del pensamiento de que la sexualidad sólo sirve para la reproducción. Nuestra primera tarea es, entonces, quitarle a este tema la idea de prohibición y vergüenza (23)

Tanto es así que, Gail Sheehy en su libro "El pasaje silencioso" dice: Hoy en día se puede hablar de cualquier cosa. La gente le cuenta a los desconocidos sus problemas de alcholismo, sus abortos , inclusive declara en televisión que es seropositiva para el virus del SIDA; sin embargo las mujeres todavía eluden mencionar, inclusive ante sus buenas amigas su temor a estar entrando en la menopausia. Y ni pensar que un hombre le sugiera a su esposa, insomne, transpirada y llorosa, que sus estados de ánimo y sus síntomas puedan tener algo que ver con la menopausia.

Irónicamente las mujeres más evasivas y mas renuentes sobre el tema, tienden a ser las que están más cerca de la menopausia. Su propia resistencia a identificarse con el estadío vital que se extiende más allá de la reproducción a veces se expresa en una extraña intolerancia ante sus propias amigas (17).

El tocoginecólogo juega

un papel muy importante

preguntándole acerca

de posibles problemas

de la función sexual

de la mujer

Son pocos los estudios que han investigado realmente los efectos de la menopausia en la sexualidad. Así grandes estudios con encuestas postales han incluído sólo unas pocas variables sexuales. (2)

La mujer perimenopáusica, influenciada por factores sociales y culturales, raramente se siente capáz de discutir libremente sus problemas urogenitales con el médico, esposo o amigas, sobre todo relacionados con su sexualidad.

La mujer europea mayor de 55 años prioriza la modestia y considera que los síntomas son privados y los debe resolver por sí misma. Es fundamental que los médicos modifiquen sus mecanismos y herramientas para mejorar la comunicación con las pacientes perimenopáusicas en estos temas (3)

La disfunción sexual afecta adversamente la autostima y el bienestar de la mujer. El tocoginecólogo juega un papel muy importante, preguntando a cerca de posibles problemas en la función sexual de la mujer. El médico debe reconocer los potenciales efectos sobre la sexualidad, de ciertas patologías, cambios psicológicos, enfermedades, cirugías y terapias medicamentosas, proveyéndole la apropiada Educación Sexual y consejos a la mujer y su pareja (11).

Los profesionales necesitamos tener en cuenta 5 (cinco) tipos de variables fundamentales, cuando abordamos a las personas consultantes que requieren ortientación y/o asistencia (21), y ellas son las variables fisiológicas, personales, conyugales, sociales y culturales.

Como lo demostró Kinsey, la menopausia puede constituir el comienzo de una vida sexual más placentera y gratificante. Algunas mujeres descubren el orgasmo recién después de la menopausia, liberadas del temor al embarazo.

Está demostrado también que el comportamiento sexual no está en correlación estricta con la actividad hormonal, sino con la integridad del sistema nervioso central y los mecanismos de defensa psicológicos del adulto sexual (16).

Según Kinsey el interés sexual decae mucho menos en las mujeres que en los hombres al llegar a la edad adulta avanzada.

Hay adultos mayores que sólo necesitan cariño, un interés sano y puramente intelectual sobre la sexualidad, pero ello no puede condenar a que los demás ancianos no necesiten llevar su sexualidad a una actividad coital y bastante frecuente (13).

Así como la masturbación es una actividad más frecuente en los varones jóvenes, también se incrementa en las mujeres de edad más avanzada (De Nicola -13). La mujer perimenopáusica es sexuada y tiene derechos sexuales iguales que el resto de la humanidad, por lo tanto puede y debe utilizar su potencial erótico con sus propias carácterísticas (13).

De acuerdo a otros estudios de Kinsey, los varones experimentan el máximo de respuesta y capacidad sexual entre los 17 y 19 años, notándose a partir de esa edad una disminución progresiva y constante, muy lenta de estas capacidades con la evolución de la edad.

En el caso de la mujer, el máximo se nota en los fines de la década de los treinta y comienzos de la de los 40 años, disminuyendo a partir de ese momento, pero a un ritmo mucho más lento que en los varones.

Se cree que haber tenido varios embarazos (grandes cambios vasculares genitales durante dichos períodos), favorece la vascularidad pelviana de la respuesta sexual humana femenina. El mayor interés por el sexo, la buena y rápida lubricación vaginal, y la posibilidad de multiplicidad de orgasmos son más factibles y frecuentes en esa etapa de la vida femenina.

La capacidad de orgasmo nunca desaparece, habiéndose observado en personas (varones o mujeres) de más de 90 años.

“No le agregues

años a la vida,

agregale

vida a los años”

Para evitar los dolorosos sentimientos de frustración, ansiedad o depresión que puedan surgir al enfrentarse con esta declinación del rendimiento sexual, algunos hombres dejan de tener contacto sexual entre los 50 y 60 años. He aquí una de las variables relacionadas con la importancia del compañero en la perimenopausia

En la mujer la sexualidad se halla sometida a variaciones individuales más amplias que la masculina, y es imposible de compararlas. Como reza un conocido aforismo: “No le quitemos años a la vida, pongámosle vida a los años”.

A esta altura de la vida, estas características femeninas no sólo tienen base orgánica sino también se logran por:

  1. Pérdida gradual de inhibiciones,

  2. Mayor seguridad de ser aceptada y de gustar al compañero.

Lo que ocurre es que con los años la mujer adquiere cierta “autonomía sexual” y aprende a pedir a su pareja el tipo de estimulación que la excita, sin la vergüenza ni el temor de antes (18).

El funcionamiento sexual de la mujer durante la perimenopausia es extraordinariamente variable, dependiendo de su estado síquico general, síntomas somáticos, el estatus relacional con su pareja, la edad (10) siendo todos importantes para su calidad de vida, pudiendo afectar la sexualdiad (4).

Estudios antropológicos muestran que la periomenopausia no es solo una serie de problemas por deficiencias hormonales que desencadenan una cascada de efectos sumados, ya que en sociedades donde la mujer perimenopáusica tiene un nuevo o mayor status, los síntomas parecen ser muy diferentes y menos negativos que aquellos atribuídos usualmente a la menopausia en el mundo occiental (12).

El efecto de la retirada

de los estrógenos

sobre la líbido,

es muy variable

El cese brusco de la función ovárica determina una caída importante en la producción de estrógenos y progesterona (16). Estos cambios, en la mayoría de las mujeres determinan cambios del estado anímico observándose en la mayoría irritabilidad, depresión, inestabilidad emocional y agresividad.

Los síntomas son similares a la “minimenopausia perimenstrual” que se observa alrededor de las fechas menstruales, etapa en la cual hay mayor probabilidad de incidencia de episodios sicóticos, crímenes violentos, accidentes y enfermedades somáticas (18).

Respecto del efecto de la retirada de los estrógenos sobre la líbido, es muy variable. Se entiende que ante cuadros depresivos no tendrá interés por el sexo, pero en otras se observa un incremento de sus apetencias sexueróticas (7)(8) (18). También variados factores sicosociales son más importantes que los niveles descendidos de estrógenos en la perimenopausia (6).

Está demostrado que también se produce una disminución del nivel sanguíneo de andrógenos en esta etapa, lo cual se corrobora con un mejoramiento del metabolismo óseo y del deseo sexual, secundarios a la terapia de reemplazo de los mismos (5) (21).

La disminución de estrógenos determina la disminución de neuraminas frenadoras de las funciones de vigilancia, de la serotonina (acción inhibidora de la monoamino-oxidasa) y del triptofano (neceario para la síntesis de serotonina). También esta caida de estrógenos inhibe la sensibilidad de los receptores de dopamina, que a su vez son estimulados por la progesterona. También influyen sobre el Sistema Nervioso Central, por su efecto vagotónico, lo cual determina mayor irritabilidad y fatiga (22).

El destino de la líbido parece depender de una constelación de 3 factores convergentes durante este período (18):

  1. Cambios fisiológicos (los andrógenos no son contrarrestados por los estrógenos).

  2. Oportunidades sexuales (si el marido mantiene su frecuencia, se conserva la de la mujer, lo mismo si mantiene sus oportunidades, no así si su pareja evita el sexo y la mujer se siente insegura, deprimida, agresiva por temor al dolor de la frustración o el rechazo, atribuyéndolo gte. a la pérdida de sus atractivos). Además a esta edad la disponibilidad de hombres es menor, además estos hombres también están en merma sexual.

  3. Disminución de las inhibiciones.

Erróneamente se cree que ambos sexos sufren lo mismo en cuanto a deseos, necesidades y respuestas. Este error unido a la conspiración del silencio engendrada por la vergüenza y la falta de intuición, e información, llevan muchas veces a la destrucción de la sexualidad de una pareja ya madura.

Después de los 65 años la mujer suele preocuparse menos por el sexo que cuando tenía 40, pero aún así puede que busque oportunidades eróticas, y desde luego tiene capacidad para responder a ellas. No son raros en esa edad las relaciones eróticas ni los actos de masturbación. También se observan fantasías y sueños sexuales (18).

Biológicamente Masters y Johnson observaron que esta declinación es determinada por la bajada de hormonas a esa edad lo cual da una lubricación vaginal más lenta (pero está), menor elasticidad vaginal, las contracciones clónicas de la plataforma orgásmica pasan de 5-6 a los 40 a 2-3 en los 70 años, y con menor vigor (18) ( 21).

Hay una menor miotonía en la meseta y disminución de la intensidad de las contracciones orgásmicas y de las sensaciones.

En estas etapas

el hombre

comienza a parecerse

a la mujer ...

A diferencia de los varones, las mujeres a pesar de la edad siguen manteniendo la posibilidad de ser multiorgásmicas. La realidad nos muestra que habitualmente cuando una mujer madura pierde a su compañero, no suele buscar activamente personas que lo reemplacen, a menos que sea un mujer de gran actividad en todos los sentidos. Esto último le permitirá encontrarlo, por lo cual mantendrá su

vida sexual, por consiguiente no se producirá esa declinación (18).

En la mujer perimenopáusica los cambios son más físicos que libidinales (18). Para el hombre joven los determinantes físicos en el sexo son muy importantes (fuerza, rendimiento, etc.) en cambio para la mujer lo físico si bien es importante, no es determinante. En la perimenopausia los cambios hormonales determinan otros puntos de vista para su sexualidad. Tal es así que a esas edades el hombre comienza a parecerse a la mujer en el sentido que valoriza más los determinantes síquicos (fantasía, ambiente) que los físicos (rendimiento), también debido a las declinaciones físicas conocidas.

La mayoría de las quejas de las parejas de esa edad se deben a reacciones sicológicas adversas ante los cambios físicos biológicos normales relacionados con la edad que afectan la respuesta sexual (18) (21).

La situación libidinal de la mujer cambia muy poco, sus deseos aumentan hasta edades intermedias (40 años) e incluso después, y luego lo que disminuye algo es la respuesta en tiempo e intensidad. La pérdida de algo del atractivo anterior, es perturbador especialmente porque las parejas raramente perciben conscientemente estos cambios amenazadores y graduales (18).

Si consideramos, que se perdió la función reproductiva, pero no la función erótica, la vida sexual puede continuar plenamente, pero para ello es importante estar bien informados sobre los cambios que se producirán en nuestro cuerpo y psiquis, para poder disfrutar dicha sexualidad.

Tenemos que saber que nuestros encuentros serán más largos y no por ello menos placenteros, que las erecciones masculinas no serán tan urgentes ni tan fáciles de conseguir, pero que eso no debe impedir que nuestros encuentros sexuales sean placenteros y gratificantes para ambos, si la angustia o el miedo a fallar no nos invaden (23)

Nuestra sociedad, todavía marcada por escalas de valores masculinas, no trata demasiado bien a las mujeres y si a esto sumamos el culto a la juventud, vemos como puede afectarse el componente femenino perimenopáusico de la población (24)

Cómo es natural, esto afecta dolorosamente a las mujeres cuando, además, aumentan en su interior los miedos ancestrales femeninos: "ya no soy atractiva", " soy estéril" "nigún hombre volverá a mirarme" " ya nadie me necesita porque mis hijos son grandes".

La pérdida de la autoestima, de la gracia, la insastifacción y el sentimiento de infelicidad que resultan de todo ello son los verdaderos trastornos que la menopausia lleva consigo.

En la mujer perimenopáusica

los cambios son

más físicos

que libidinales.

Si la autoestima de la mujer perimenopáusica se basa predominantemente en los atractivos físicos propios de la juventud, no existiendo otros intereses u ocupaciones, los efectos de los cambios serán negativos (21).

La mujer considera que es imposible ser generosa, seductora y excitable si considera que el fracaso de su marido se debe a un rechazo a ella.

Es importante conocer que los cambios en esas edades son producto de ciertos ritmos biológicos y no a la calidad en el amor o de la capacidad de seducción. Las parejas que se aman, que tienen matrimonios armónicos, que disfrutan de un íntima y cuidadosa relación que incluye el compromiso de proporcionarse placer entre sí, y que se sienten sexualmente abiertos y sin conflictos sexuales significativos, se adaptan intuitivamente y mejor a los cambios físicos del paso del tiempo (18).


20 MITOS DE LA SEXUALIDAD DE LOS ADULTOS MAYORES (13)


  1. Los excesos sexuales de la juventud llevan al agotamiento en la adultez.

  2. El adulto mayor es un discapacitado sexual.

  3. Los adultos mayores ya no tienen deseos sexuales y menos, actividad sexual.

  4. Los adultos mayores tienen deseos sexuales, pero muy atenuados.

  5. Los adultos mayores sólo necesitan contacto y cariño, no sexo.

  6. Todos los adultos mayores varones son impotentes.

  7. El esquema corporal alterado afecta por igual a hombres y mujeres.

  8. El desuso de los genitales de los adultos mayores (varones y mujeres) los lleva a la atrofia.

  9. Los adultos mayores ya no son capaces de enamorarse.

  10. Los adultos mayores casados buscan más el afecto que el placer.

  11. Da igual que el adulto mayor sea casado, viudo, soltero o divorciado.

  12. Los adultos mayores se vuelven a casar por interés no por amor.

  13. El adulto mayor necesita más un compañero que una amante.

  14. Todos los problemas sexuales de los adultos mayores son de base orgánica.

  15. Después de un infarto los adultos mayores nunca más pueden mantener RS.

  16. La histerectomía anula la actividad sexual de la mujer.

  17. La prostatectomía deja siempre la secuela de la impotencia.

  18. Los ancianos no consultan por problemas sexuales.

  19. No importa que un fármaco anule la sexualidad de un adulto mayor, ya que generalmente esto no los afecta.

  20. El adulto mayor internado (geriátrico) no necesita intimidad para la sexualidad.



Hoy en día, la información hecha por tierra con estas consideraciones.

Hay sí una nueva sexualidad y aprender a comprenderla, conociendo los cambios que se producen, será importante para llevar una vida sexual activa y placentera.

El buen o mal funcionamiento sexual de la pareja, lo determina la manera en que se resuelva este desfasaje en la evolución sexual, el grado de apertura, de amor y de aceptación que ambos tengan de la situación y no la inevitable presencia de dichas diferencias (concesiones).

Las técnicas amatorias pueden acomodarse a las necesidades cambiantes de cada uno de los miembros de la pareja, obteniéndose una estimulación y una gratificación mayores y quedando la relación matrimonial enriquecida por una adaptación sensible y recíprocamente generosa a los cambios sexuales que experimenta cada uno de los miembros a causa de la edad (18)..

En estas edades, los cambios

son producto de

ciertos ritmos biológicos,

y no por la calidad del amor,

o de la capacidad de seducción.

La orientación y el asesoramiento anticipado de la mujer, inclusive de la pareja, pueden disminuír la turbulencia y lograr que los años de transición entre la capacidad reproductiva y la menopausia se conviertan en un proceso natural. Evaluemos los riesgos de cada mujer e identifiquemos su actitud hacia la menopausia,

considerando simultáneamente la convenencia o no de la Terapia Hormonal de Reemplazo o sus alternativas (19).


El psicoanális ve la perimenopausia como inevitablemente acompañada de depresion, resultante de la pérdida de la función reproductiva femenina.

Esta visión se fundamenta en la teoría del desenvolvimiento sexual de la mujer que acentúa la centralidad del complejo de castración fálica. En esta visión de la menopausia sinembargo se involucra un disconfort físico y un replanteo de la identidficación maternal, incluyendo al miedo a ambos tipos de castración. Entendiendo y analizando dichos miedos, es posible una progresiva adaptación a la menopausia que incluya la oportunidad para revalorizar la creatividad y realzar las emociones (9).


Educación

Sexual significa:

Prevención y

Promoción de la Salud

Si bien el estado de salud y la falta de compañero pueden complicar el desempeño sexual, no existe razón alguna que justifique por si misma que las personas de edad deban renunciar o interrumpir el disfrutar del sexo.



Propuestas para futuro, a realizar como sexólogos: Consideramos que la Educación Sexual en generaciones anteriores a la perimenopausia, permiten preparar a la mujer -igual que al hombre preandropáusico- para que cuando vivan estas etapas, primeramente las acepten como normales, como una etapa más a cumplir en la vida, para que tengan armas como para poder afrontar los cambios tratando de “sublimarlos” con su compañero/a de vida en ese momento.

Ya en la perimenopausia (o andropausia masculina), proponemos promover la aglutinación de estas personas, con excusas de hacer movilización articular, muscular, terapias ocupacionales, en fin, actividades que los convoquen, como para poder transmitirles los conocimientos de como paliar las “deficiencias” tan arraigadas en los mitos acerca de la “sexualidad en baja” de la que tanto se habla en estas etapas.

El libro “El pasaje silecioso” de Gail Sheehy (17), es un claro ejemplo de la gran importancia que reviste saber con anticipación, detalladamente, lo que sucede en esta etapa para poder realizar una transición aceptable. Esto es válido, tanto para la mujer como para el hombre (“Educar a nuestro hombre”)(17), por una mejor calidad de vida para todos.

De hecho hemos implementado y actualmente estamos realizando con algunos grupos, un sistema de charlas-taller donde impartimos esta información de una manera amena, divertida, transparente, movilizando (en muchos casos) profundamente las erróneas creencias (mitos) tan arraigadas a esa edad, aplicando el método P.L.I.S.S.I.T. de Educación Sexual, con muy buenos resultados. Así estamos proporcionando: Permisos, Educación Limitada según la demanda de los/as asistentes, algunas Terapias generales y también Sugerencias.


BIBLIOGRAFÍA


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23- Caldiz, L. y Resnikoff, D. Sexo, mujer y fin de siglo. Editorial Paidos 1997.

24- Schneider, S. Menopausia, la otra fertilidad. Editorial Urano. 1992





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