Primera parte derecho comercial




Descargar 0.77 Mb.
TítuloPrimera parte derecho comercial
Página11/28
Fecha de conversión10.02.2013
Tamaño0.77 Mb.
TipoDocuments
1   ...   7   8   9   10   11   12   13   14   ...   28

VALOR PROBATORIO DE LOS LIBROS DE CONTABILIDAD.-


Para determinar el valor probatorio de los libros de contabilidad debemos hacer una distinción en cuanto al sentido en que se invoquen los libros, éstos pueden invocarse a favor o en contra del comerciante que los lleve.-


a) Prueba de los libros de contabilidad en contra del comerciante que los lleva.-


En esta materia rige lo dispuesto en los artículos 38 y siguientes del Código de Comercio.


“Los libros hacen fe en contra del comerciante que los lleva, y no se le admitirá prueba que tienda a destruir lo que resultare de sus asientos”. Es un principio general del derecho, ya que nadie puede quejarse de que valgan en su contra los documentos que emanan de ella misma. Estas anotaciones constituyen una verdadera confesión escrita de la parte de quien emanan.


No se requiere en este caso que se trate de un juicio entre comerciantes ni tampoco que se trate de un juicio mercantil para ambos. Bastará que lo sea respecto de aquél contra quien se pide la exhibición.


Tampoco es necesario que los libros estén llevados conforme a derecho.


b) Prueba de los libros de contabilidad a favor del comerciante que los lleva.-


Por regla general, en derecho nadie puede fabricarse una prueba a su favor. Sin embargo la ley mercantil les da valor a los libros propios, exigiendo la concurrencia simultánea de varios requisitos que intentan hacer desaparecer toda clase de abusos.


El artículo 35 del Código de Comercio señala: “Los libros de contabilidad llevados en conformidad a lo dispuesto en el artículo 31, hacen fe en las causas comerciales que los comerciantes agiten entre si”.


De esta manera para que los libros de contabilidad hagan fe a favor de su dueño deben concurrir simultáneamente las siguientes circunstancias.

  1. Que se trate de un juicio entre comerciantes.

  2. Que se trate de una causa mercantil.

  3. Que se trate de libros que hayan sido llevados en conformidad a la ley.


1. Que se trate de un juicio entre comerciantes.

Si las partes litigantes son comerciantes tienen las dos un medio de prueba equivalente. Se cumple con este requisito aún cuando una de las partes haya dejado de ser comerciante. No será comerciante en el momento del litigio pero lo era cuando contrajo la obligación objeto del litigio. Igual salvedad hay que hacer para el caso de que, habiendo fallecido el comerciante, sean sus herederos los que tengan que entrar al litigio.


2. Que se trate de una causa mercantil.

Se exige que la causa sea mercantil para ambas partes, para igualar la situación de los litigantes, para que ninguna de las partes sea perjudicada.

Si el acto es mercantil para una sola parte, la otra no ha tenido que registrarlo en sus libros, ya que en ellos sólo figuran sus operaciones mercantiles.


3. Que se trate de libros que hayan sido llevados en conformidad a la ley.

Se trata de que se de cumplimiento a las formalidades exigidas por el artículo 31 del Código de Comercio. O sea, que los libros no deben tener nada sospechoso, asegurándose de esta forma la regularidad de los asientos.


Efectos probatorios:


Si los libros de ambas partes están conformes, hay plena prueba.


Si una de las partes presenta sus libros y la otra no lo hace, hacen plena prueba los libros presentados. Al respecto, el artículo 33 del Código de Comercio dispone: “El comerciante que oculte alguno de sus libros, siéndole ordenada la exhibición, será juzgado por los asientos de los libros de su colitigante que estuvieren arreglados, sin admitírsele prueba en contrario”.


Si los libros están en desacuerdo (una partida aparece en los libros de uno, pero no en la del otro o existen diferencias entre ambos) se trata de prueba contradictorias y al tener igual fuerza probatoria se destruyen. Sin perjuicio que se pueda recurrir a otros medios de prueba. Dice así el artículo 36 del Código de Comercio: “Si los libros de ambas partes estuvieren en desacuerdo, los tribunales decidirán las cuestiones que ocurran según el mérito que suministren las demás pruebas que hayan rendido”.

Si alguno de los libros adolece de alguno de los vicios enumerados en el artículo 31 del Código de Comercio, no tendrán valor para el comerciante que los presenta y si existen diferencias con los libros presentados por la contraria, llevados conforme a la ley, serán decididos por libros de esta última. Al respecto, el artículo 34 del Código de Comercio dispone lo siguiente: “Los libros que adolezcan de los vicios enunciados en el artículo 31 no tendrán valor en juicio a favor del comerciante a quien pertenezcan, y las diferencias que le ocurran con otro comerciante por hechos mercantiles, serán decididas por los libros de éste, si estuvieren arreglados a las disposiciones de este Código y no se rindiere prueba en contrario”.


Juramento deferido:


El artículo 37 del Código de Comercio contempla una situación especial. Se trata del caso en que una de las partes ofrece pasar por lo que digan los libros de la contraria y ésta se niega a exhibirlos sin motivo suficiente. Entonces, el mismo tribunal puede deferir el juramento supletorio, esto es: tener por cierto lo que declare bajo juramento la parte que estuvo por someterse al contenido de los libros de la contraria. Textualmente, el artículo 37 del Código de Comercio dispone lo siguiente: “Si uno de los litigantes ofrece estar y pasar por lo que constare de los libros de su contendor, y éste se niega a exhibirlos sin motivo bastante en concepto de los juzgados de comercio, podrán los mismos juzgados deferir el juramento supletorio a la parte que ha exigido su exhibición”.


Indivisibilidad del valor probatorio.-


El artículo 39 del Código de Comercio establece la indivisibilidad del mérito probatorio de los libros de contabilidad, en los siguientes términos: "La fe de los libros es indivisible, y el litigante que aceptare en lo favorable los asientos de los libros de su contendor, estará obligado a pasar por todas las enunciaciones adversas que ellos contengan".


Valor Probatorio de los libros auxiliares o facultativos.-


En contra del comerciante tendrán pleno valor probatorio, como todo documento que emana de la parte en cuya contra se hace valer.


En lo demás, no hacen prueba, sino como complemento de los libros obligatorios. Sin embargo, si el dueño de los libros obligatorios (diario, mayor, balances y copiador de cartas) los hubiere perdido sin su culpa, podrán hacer prueba los auxiliares con tal que hayan sido llevados en regla.


Secreto de la contabilidad.-


En principio nuestro legislador establece el secreto de la contabilidad en el artículo 41 del Código de Comercio, prohibiendo hacer pesquisas para inquirir si los comerciantes tienen o no libros, o si están o no arreglados a las normas legales.

Sin embargo se establecen excepciones:


a) Para fines tributarios: el S.I.I. puede verificar la exactitud de las declaraciones de los contribuyentes con el examen de los balances, documentos y libros de contabilidad. (artículo 60 del Código Tributario).


b) Fines administrativos: pueden imponerse de los libros la Superintendencia de Valores y Seguros y la de Bancos respecto de las empresas bajo su control, y los síndicos de quiebra respecto del fallido.


c) Como medio probatorio en juicio. (Art. 42 y 43 del Código de Comercio y 273 N4, 277 y 349 del Código de Procedimiento Civil). En estos casos el examen debe reducirse a las partidas que tengan relación directa con la cuestión debatida, no pudiendo extenderse o exigirse una:


- Exhibición total: Que sólo procede en cuatro casos: (Ver Arts. 41 y 42 del C. de Comercio).

  1. Sucesión universal, cuando fallece un comerciante sus herederos pueden pedir la exhibición general de los libros de contabilidad.

  2. Comunidad de bienes.

  3. Liquidación de sociedades legales o convencionales.

  4. En caso de quiebras.


- Exhibición parcial: Es la norma general y se limita a los asientos que tengan relación necesaria con el juicio; se practica por el Juez personalmente en presencia del dueño o la persona que éste comisione, y en el lugar en que se lleven los libros de contabilidad. (Ver Arts. 43 del C. de Comercio, 273 Nº 4 y 349 del C. de Procedimiento Civil).


Conservación de los libros de contabilidad.


Los comerciantes deberán conservar los libros de su giro, hasta que termine de todo punto la liquidación de sus negocios. La misma obligación pesa sobre sus herederos (artículo 44 del Código de Comercio).


Los bancos e instituciones financieras deben conservar por seis años sus libros, papeles, formularios y documentos. (Ver Arts. 155 de D.F.L. Nº 3 de 1997, Ley General de Bancos).


En general, para efectos tributarios los libros deben conservarse seis años.


C.- Obligación de pagar ciertos impuestos


Fundamentalmente los comerciantes deben cumplir con el pago del impuesto de la renta en la primera categoría que grava las rentas del capital y de las empresas comerciales, industriales y otras, con el pago del impuesto global complementario y el impuesto a las ventas y servicios (I.V.A.).


D.- Pago de Patentes Municipales.


Conforme a la Ley de Rentas Municipales el ejercicio de toda profesión, oficio, industria, comercio, arte o cualquiera otra actividad lucrativa secundaria o terciaria sea cual fuera su naturaleza o denominación, está sujeta a una contribución de patente municipal.


E.- Otras obligaciones (Iniciación de actividades etc.).


Conforme a las normas tributarias vigentes los comerciantes tienen la obligación de cumplir inicialmente con el trámite de todo contribuyente de proceder al "Inicio de Actividades" ante el Servicio de Impuestos Internos, debiendo hacer timbrar y rubricar los libros de comercio, así como dar cumplimiento a la normativa vigente sobre boletas y facturas que tengan la obligación de emitir.


TÉRMINO DE LA PROFESIÓN DE COMERCIANTE.-


Tratándose de una persona natural, la profesión de comerciante termina por su muerte o por su retiro de los negocios; en el caso de una sociedad termina por su disolución y liquidación total.


Sin embargo si bien termina el giro mercantil, sus consecuencias, o sea las obligaciones del comerciante, subsisten mientras no estén totalmente liquidadas y los acreedores conservan sus acciones mientras los créditos no hayan sido extinguidos.


En conformidad al artículo 50 inciso 1 de la Ley de Quiebras, la sucesión del deudor puede ser declarada en quiebra a petición de los herederos o de cualquier acreedor, siempre que la causa que la determine se hubiere producido antes de la muerte del deudor y que las solicitudes se presente antes del año siguiente del fallecimiento.


El artículo 52 N1 de la citada Ley expresa que el ex comerciante también puede ser declarado en quiebra por sus obligaciones mercantiles contraídas cuando era comerciante.


CURSO DE DERECHO COMERCIAL I


TERCERA PARTE II


EMPRESA COLECTIVA


La empresa individual tiene ventajas y desventajas. Entre las primeras podemos señalar la presencia personal del empresario en toda la gestión de negocios, siendo su prestigio o vinculación un elemento determinante de su éxito. Pero más bien son las desventajas las que priman en esta forma de actividad.


De hecho, la empresa individual está tan ligada a la persona del empresario, que conforma un mismo patrimonio el establecimiento comercial y los derechos y obligaciones contraídos para la actividad empresarial con los bienes personales o de índole familiar, de modo que todos ellos se ven expuestos a las mismas vicisitudes. La propia personificación de la empresa limita su expansión,pues resulta seriamente dificultoso el control directo de varias sucursales, máximo si son en lugares distantes, o el volumen de las transacciones o de la misma superficie física del establecimiento dificulta su óptimo control. Es más, el monto de los recursos o capital con que cuenta el empresario individual, salvo muy escasas excepciones, en general se ve limitado para afrontar las exigencias del mercado y habitualmente no tiene acceso a un crédito suficiente.


Asimismo, la subsistencia de la empresa individual está necesariamente ligada a la supervivencia del individuo, pudiendo incluso decaer paralelamente al envejecimiento y merma de facultades del empresario. Los asuntos de herencia generalmente afectan también a la empresa, al no quedar establecidas todas las cuestiones sobre propiedad, participación, administración, etc.


Es por ello que, desde muy antiguo, el comerciante ha vislumbrado la conveniencia de organizar la actividad en forma colectiva, juntándose, asociándose, aliándose con otras personas, de modo de sumar elementos positivos de capital, trabajo, industria u otros, con miras a un óptimo aprovechamiento de todos y repartirse riesgos y beneficios que deriven de esta colectivización de esfuerzos. Esta posibilidad de reunirse y vincularse en aras de un mejor aprovechamiento de recursos, está reconocida por la Constitución Política de la República de Chile, en cuyo artículo 19 N15 asegura a todas las personas "el derecho de asociarse sin permiso previo", agregando que "para gozar de personalidad jurídica, las asociaciones deberán constituirse en conformidad a la ley", lo que se complementa con lo asegurado en el N21 de dicho artículo, esto es: "el derecho a desarrollar cualquiera actividad económica que no sea contraria a la moral, al orden público o a la seguridad nacional, respetando las normas legales que la regulen". Estas organizaciones, que denominaremos genéricamente como empresas colectivas, son de diversa índole y procuraremos analizarlas a continuación.


A.- ASOCIACION O CUENTAS EN PARTICIPACION.-


Es un contrato contemplado en el párrafo del Título VII del Libro II del Código de Comercio. A pesar de ello y de que en su definición se señala que los contratantes son comerciantes y tiene por objeto "una o muchas operaciones mercantiles", estimo que nada impide que la misma figura jurídica se emplee en actividades no mercantiles. Es más, diría que en la práctica se emplea preferentemente en los juegos de azar (Polla, Lotería, Kino, Loto, etc.), que no podrían calificarse como operaciones mercantiles.


Conforme al artículo 507 del Código de Comercio, "la participación es un contrato por el cual dos o más comerciantes toman interés en una o muchas operaciones mercantiles, instantáneas o sucesivas, que debe ejecutar uno de ellos en su solo nombre y bajo su crédito personal, a cargo de rendir cuenta y dividir con sus asociados las ganancias y pérdidas en la proporción convenida".


Como el Código se refirió a este contrato dentro del mismo título y después de once párrafos destinados a las sociedades, al reglamentarlo señala sus características en forma negativa, distinguiéndolo claramente de las sociedades. Por eso aclara: "La participación no está sujeta en su formación a las solemnidades prescritas para la constitución de las sociedades"; "es esencialmente privada"; "no constituye una persona jurídica"; "carece de razón social, patrimonio colectivo y domicilio". Podemos caracterizarla más, agregando que es un contrato bilateral, oneroso, "intuito personae", puede ser civil o comercial según el objeto para el cual se forme y, no sólo a las de las sociedades, sino que en su constitución no está sujeta a formalidad alguna, es consensual. Es por ello que el inciso segundo del artículo 509 del Código de Comercio dispone: "Su formación, modificación, disolución y liquidación pueden ser establecidas con los libros, correspondencia, testigos y cualquiera otra prueba legal".


Esta empresa colectiva se rige fundamentalmente por lo pactado: "El convenio de los asociados determina el objeto, la forma, el interés y las condiciones de la participación". (Inc. 2 art. 508 del C. de Comercio). Esta norma no es más que el reconocimiento expreso de la autonomía de la voluntad en el Derecho Privado. Sin embargo por ser de la esencia del contrato, la ley se encarga de aclarar que "el gestor es reputado único dueño del negocio en las relaciones externas que produce la participación" (Inc. 1Art. 510 C. de Comercio).


Ahora bien, como el pacto de los socios puede no contemplar todas las eventualidades de la asociación y, sobre todo, porque las estipulaciones de dicho pacto, al no ser solemne, pueden ser difíciles de demostrar, la ley, supletoria de la voluntad de las partes, establece que: "salvas las modificaciones resultantes de la naturaleza jurídica de la participación, ella produce entre los partícipes los mismos derechos y obligaciones que confieren e imponen a los socios entre sí las sociedades mercantiles" (Art. 511 del C. de Comercio).


De lo expuesto puede establecerse que la "asociación" o "cuentas en participación" o simplemente "participación", tiene las siguientes características fundamentales:


a) No es persona jurídica: Si bien se trata de una empresa colectiva, puesto que requiere el aporte e interés de dos o más personas, no constituye una persona jurídica, distinta de los asociados. Ya se expuso que, además, esta característica la reconoce expresamente el artículo 509 del Código de Comercio, al igual que sus consecuencias ("carece de razón social, patrimonio colectivo y domicilio").


b) Es consensual.- Es un contrato que se perfecciona en el momento en que las partes convienen en la persona del gestor y los negocios a realizar. No está sujeto a solemnidad alguna y, por lo mismo, la ley permite una amplia gama de medios probatorios para acreditar sus estipulaciones.


c) Es privada.- Algunos autores dicen que es "oculta". Lo cierto es que la asociación no requiere ser conocida por terceros, puesto que para ellos sólo existe el "gestor", siendo únicamente existente para los partícipes. Ello no impide que el pacto, si así lo estiman conveniente los asociados, pueda incluso reducirse a escritura pública.


Es importante tener clara esta característica, para distinguir entre una asociación y una sociedad de hecho. Esta última es la que se contrata por escritura pública, o instrumento reducido a escritura pública o protocolizado, pero en su constitución no se cumple con todas las solemnidades exigidas por ley para que se perfeccione el contrato, como ser la omisión de alguna mención esencial, sea en la escritura o en el extracto, o la inscripción inoportuna del extracto, por lo que adolece de un vicio de nulidad. Actualmente, conforme al texto del artículo 357 del Código de Comercio establecido por la ley 19.499, se le reconoce personalidad jurídica y deberá liquidarse como una sociedad. Como su nombre lo indica, "de hecho" funciona y se conoce como sociedad, con representante, razón social, patrimonio propio, etc.


En cambio, en la asociación sólo es conocido el gestor; se contrata solamente con él, y es él el único que responde frente a terceros. Los demás asociados o partícipes no existen, o por lo menos no debieran ser conocidos, para los terceros.


Por esta misma característica de privacidad, o se desconoce el uso habitual de este tipo de empresa colectiva, o realmente es poco usada, siendo la más común la sociedad.


Se ha planteado por algunos tratadistas y profesores que esta especie de empresa colectiva, sería una sociedad sin personalidad jurídica, basándose en la distinción que aparece de los incisos primero y segundo del N15 del artículo 19 de la Constitución, entre asociaciones sin personalidad jurídica y aquellas que gozan de dicha personalidad, constituyéndose en conformidad a la ley; porque está tratada en el código de comercio dentro del Titulo VII del Libro II: "DE LA SOCIEDAD"; porque el artículo 511 de dicho Código, ya transcrito, establece que, "salvas las modificaciones resultantes de la naturaleza jurídica de la participación, ella produce entre los partícipes los mismos derechos y obligaciones que confieren e imponen a los socios entre sí las sociedades mercantiles", y porque se trata de un contrato en que dos o más personas estipulan poner algo en común con miras de repartirse los beneficios que de ello provengan.


Sin embargo, no concuerdo con dicha opinión, fundamentalmente porque de la propia definición de sociedad contendida en el artículo 2.053 del Código Civil, a lo que debemos atenernos conforme a lo dispuesto en el artículo 20 del mismo Código, queda establecido que "la sociedad forma una persona jurídica, distinta de los socios individualmente considerados", por lo que resulta un absurdo considerar siquiera la posibilidad de la existencia de una sociedad sin personalidad jurídica.


En mi opinión, los que sustentan la teoría de que sería posible una sociedad sin personalidad jurídica, confunden género y especie. En efecto, la asociación es el género, que puede clasificarse en:


  1. Asociaciones sin personalidad jurídica como las comunidades y las cuentas en participación, y




  1. Asociaciones con personalidad jurídica, como las sociedades de diversos tipos, las corporaciones, etc.


Con esta aclaración, pasamos al estudio de otras empresas colectivas, comprendidas dentro de las asociaciones con personalidad jurídica.


B.- SOCIEDADES.-


En el mundo empresarial moderno cada vez se está imponiendo más este tipo de empresa colectiva, en que dos o más personas unen sus capacidades económicas, profesionales, laborales o de cualquiera naturaleza, pero susceptible de apreciación pecuniaria, con el fin de realizar mejor una actividad económica y percibir las utilidades derivadas de ello, formando una persona jurídica distinta de ellos.


El artículo 2.053 del Código Civil define la sociedad en los siguientes términos: “La sociedad o compañía es un contrato en que dos o más personas estipulan poner algo en común con la mira de repartir entre sí los beneficios que de ello provengan".


A continuación, el inciso segundo de esta disposición deja bien establecida una característica esencial de esta empresa colectiva, (que, por cierto, la distingue fundamentalmente de la asociación o cuentas en participación y otras asociaciones sin personalidad jurídica), declarando: “La sociedad forma una persona jurídica, distinta de los socios individualmente considerados”. Y, siguiendo la norma de interpretación del artículo 20 del Código Civil, entendemos por persona jurídica lo que define el inciso primero del artículo 545 del mismo Código: “Se llama persona jurídica una persona ficticia, capaz de ejercer derechos y contraer obligaciones civiles, y de ser representada judicial y extrajudicialmente”.


De la definición, y corroborado con otras disposiciones legales expresas, podemos establecer los requisitos fundamentales de todo tipo de sociedades. A saber:

1   ...   7   8   9   10   11   12   13   14   ...   28

Similar:

Primera parte derecho comercial iconCasa; casaquinta; chalé; departamento; depósito; FÁbrica; galpóN; local comercial; oficina administrativa o comercial; residencia; taller; vivienda
«locatario», por la otra parte, celebran este contrato de locación de finca tipo ( amoblada), alquiler en (pesos; DÓlares de los...

Primera parte derecho comercial iconMediacion ~ arbitraje ~ derecho comparado ~ ley provincial ~ procedimiento civil y comercial ~ procedimiento civil ~ derecho procesal civil y comercial

Primera parte derecho comercial iconConstitucióN de la provincia de misiones primera parte sección Primera

Primera parte derecho comercial iconPrograma derecho comercial general universidad de antioquia

Primera parte derecho comercial iconPrimera Parte

Primera parte derecho comercial iconPrimera parte

Primera parte derecho comercial iconPrefacio primera parte

Primera parte derecho comercial icon= =+ listado primera parte +=

Primera parte derecho comercial iconPrimera Parte: De La Fundación Al S. III a. C

Primera parte derecho comercial iconComision LVI encuentro de institutos de derecho comercial de colegios de abogados de la provincia de buenos aires

Coloca este botón en su sitio:
es.convdocs.org


La base de datos está protegida por derechos de autor ©es.convdocs.org 2012
enviar mensaje
es.convdocs.org
Página principal