Modalidades del trabajo de investigación




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Paco - Job 17993

Trabajo de investigación financiado por el Programa MOST y la Iniciativa B@bel

Los idiomas en Internet

Sue Wright

Universidad de Aston (Reino Unido)

s.m.wright@aston.ac.uk


Orígenes del trabajo de investigación

Este trabajo de investigación se emprendió en el marco del proyecto multidisciplinario de la UNESCO denominado Iniciativa B@bel. Esta iniciativa se concibió con dos objetivos: uno general, destinado a promover la diversidad cultural; y otro particular, encaminado a encontrar medios para proteger las lenguas del mundo menos usadas. Se pidió al equipo de investigadores1 que tratase de acopiar datos sobre la práctica real en materia de idiomas en Internet, a fin de poder contar con mejores elementos de juicio para la elaboración de políticas en este ámbito.

Entre los principales interrogantes formulados con respecto a la investigación, figuraban los siguientes:

  • ¿Se pueden promover los idiomas menos usados o en situación de peligro entre las poblaciones que recurren a ellos, estableciendo en Internet ámbitos para su utilización?

  • ¿Están surgiendo nuevas formas de lenguaje en la utilización de un medio escrito destinado a la interacción que conserva muchas de las características del discurso oral?

  • ¿Está contribuyendo Internet a algún tipo de convergencia en materia de lenguas?

La primera –y quizás la más importante– tarea consistió en reunir elementos de prueba consistentes sobre el papel de lengua franca que desempeña el inglés en Internet. De ahí que se plantease también el siguiente interrogante:

  • ¿Está fomentando Internet una evolución hacia el inglés en el plano lingüístico?

Está ampliamente extendida la hipótesis de que el inglés es el idioma dominante en Internet y de que su presencia obstaculiza la utilización de otras lenguas. La finalidad de este trabajo de investigación fue interrogarse sobre las premisas en que se basa esa hipótesis y tratar de encontrar elementos de prueba para confirmarla o refutarla. El trabajo se centró en estas dos cuestiones:

  • en qué medida el inglés es el medio de transmisión de la cantidad de información sin precedentes que circula en Internet; y

  • en qué medida el inglés es el idioma escogido por grupos y redes para sus intercambios interactivos en Internet.

Este trabajo de investigación ha sido objeto de una presentación más detallada en el boletín electrónico del Programa MOST, y en el presente informe se resumen algunas de sus conclusiones.


Modalidades del trabajo de investigación


Los trabajos de investigación actuales sobre las personas que recurren al uso de Internet y las finalidades con que utilizan este medio se basan sobre todo en la contabilización de las visitas de los sitios. Estimamos que este método debía ponerse en tela de juicio, sobre todo porque el hecho de registrar una visita a un sitio Internet no supone forzosamente que se haya leído la información que figura en él. Un internauta puede interrumpir su visita en cuanto se percata de que no conoce la lengua del sitio. Consideramos, por lo tanto, que un método de investigación diferente y más preciso debía consistir en la realización una encuesta entre los usuarios para averiguar qué idiomas usan en Internet. La validez de la investigación así realizada dependería evidentemente de que se pudiera encontrar una muestra que sirviese de base razonable para una generalización.

El grupo escogido estaba integrado por estudiantes de la enseñanza superior. Estimamos que, en principio, los estudiantes universitarios figuran entre las personas con más conocimientos básicos de informática en sus sociedades respectivas, tienen acceso a los ordenadores en las instituciones en que estudian y poseen un nivel de estudios que permite pedirles que efectúen un trabajo de investigación de manera autónoma. Así, consideramos que, además de poseer las capacidades y posibilidades para usar Internet, necesitan servirse de este medio.

Aunque los individuos conseguidos para la encuesta cursaban estudios en una amplia gama de disciplinas, todos ellos asistían a cursos de inglés, y fue precisamente por intermedio de sus profesores de este idioma como logramos ponernos en relación con ellos. Esta opción se justificaba porque pretendíamos disponer de una muestra en la que cada encuestado poseyera conocimientos de lectura y escritura en dos lenguas por lo menos, con un pleno dominio de la lengua nacional utilizada en el sistema educativo y un grado variable de conocimientos de inglés. Como todos los encuestados estaban estudiando inglés, se suponía que en teoría debían estar en condiciones de utilizar este idioma como medio de comunicación en Internet, si optaban por ello. Así, obtuvimos una muestra cuyos componentes no solo eran capaces de utilizar un conjunto de idiomas para consultar Internet, sino que además probablemente necesitaban hacerlo.

Además, si se tiene en cuenta que se puede considerar que en las “meritocracias” los estudiantes universitarios constituyen el grupo del que saldrán las futuras élites de sus sociedades respectivas, estimamos que los datos sobre su conducta en el plano lingüístico serían reveladores de las prácticas en curso entre los protagonistas de la vida nacional e internacional del mañana.

Después de haber cursado invitaciones para responder al cuestionario a un gran número de universidades de todos los continentes, se acopiaron finalmente datos procedentes de universidades y escuelas del segundo ciclo de secundaria de Tanzania, Indonesia, Omán, Francia, Italia, Polonia, Macedonia, Japón y Ucrania. Se consideró que estos diez países eran suficientemente representativos de una serie de contextos lingüísticos distintos. En algunos de ellos, el idioma nacional está consolidado desde hace mucho tiempo y no sólo goza de un amplio prestigio, sino que además se suele aprender como lengua extranjera en otras partes. En otros países, el idioma oficial es al mismo tiempo la lengua franca de la región, lo cual facilita el funcionamiento de redes locales. En algún grupo de países, el idioma nacional se halla en todavía en un proceso de elaboración por lo que respecta al conjunto de funciones y ámbitos del sector público, debido a su reciente independencia política. Entre los diez países, hay algunos en los que la diversidad lingüística es reducida dentro de sus fronteras, mientras que en otros la variedad de lenguas es inmensa. Por consiguiente, pese a que no pudimos conseguir que cooperasen en la encuesta varias regiones del mundo, estimamos que la diversidad de los interlocutores con que pudimos contar los hacía representativos de muchas de las situaciones lingüísticas existentes.

El instrumento que concebimos para averiguar y efectuar el seguimiento de las opciones y conductas en el plano lingüístico fue un cuestionario en el que se pedía a los estudiantes que suministrasen detalles sobre sus competencias lingüísticas y consignasen a qué idiomas habían recurrido –y con qué finalidad– en diez sesiones consecutivas de utilización de Internet. Consideramos que, si bien el cuestionario se basaba en declaraciones y autoevaluaciones personales de los encuestados, las repuestas detalladas que se pedían hacían que fuese poco probable una tergiversación importante sobre la manera de utilizar Internet. Los encuestados habrían necesitado mucho tiempo y esfuerzos para tergiversar.

Conclusiones


Habida cuenta de que se recibieron más de 3.000 respuestas al cuestionario, estimamos que se han podido adquirir algunos conocimientos sobre las prácticas en curso entre las élites intelectuales de distintas regiones del mundo.

La primera conclusión a la que se llegó fue la gran diferencia entre las estimaciones de las competencias lingüísticas en inglés comunicadas por los grupos más o menos comparables de las distintas universidades. El 92% de los macedonios que respondieron al cuestionario declararon sin excepción que poseían competencias suficientes en inglés para utilizar con seguridad este idioma en Internet. El 77% de los 555 ucranianos de la muestra estimaron que poseían un nivel adecuado de dominio del inglés para utilizarlo en Internet. El porcentaje de individuos con nivel adecuado bajó a un 50% en el caso de los 48 encuestados de Omán. Así, pese a que se escogió esta muestra porque todos sus componentes estudiaban inglés, las autoevaluaciones comunicadas pusieron de manifiesto que no todos los encuestados tenían plena confianza en sus competencias lingüísticas. No obstante, cabe señalar que esta conclusión puede inferirse tanto del grado de confianza de los encuestados en la utilización del inglés y de su actitud hacia esta lengua como de sus competencias reales en la misma.




Cuando se evaluó la utilización de los idiomas en Internet, se pudo averiguar que en el conjunto de la muestra se recurría menos al inglés que al idioma nacional. No obstante, las variaciones en el seno de la muestra fueron considerables.



PAÍSES

PORCENTAJE DE SESIONES EN EL IDIOMA NACIONAL COMUNICADAS

PORCENTAJE DE SESIONES EN INGLÉS COMUNICADAS

Francia

86% (francés)

29%

Italia

91% (italiano)

17%

Japón

89% (japonés)

15%

La ex República Yugoslava de Macedonia

13% (macedonio)

84%

Omán

100% (árabe)

25%

Polonia

84% (polaco)

49%

Tanzania

82% (kiswahili)

90%

Indonesia

19% (indonesio)

84%

La suma total de las cifras de cada columna asciende a más del 100% en algunos casos debido a la utilización de más de un idioma en algunas sesiones.


Las respuestas recibidas mostraron que los encuestados utilizan principalmente Internet para sus trabajos universitarios. Esto se había dado por descontado cuando se decidió escoger este tipo de muestra. Los datos demostraron además que la consulta de los sitios Internet de lengua inglesa era menor de lo que se había previsto. De hecho, el inglés ni siquiera resultó ser el idioma predominante en las búsquedas en Internet.

Otras conclusiones se refieren a: la complejidad idiomática de los sitios de lengua inglesa consultados; las estrategias adoptadas por los encuestados para superar los obstáculos de tipo técnico; la composición de sus redes; y la presencia de idiomas menos usados.

  • Los encuestados seleccionados para entrevistas posteriores suministraron datos que inducen a pensar que muchos de los sitios Internet de lengua inglesa visitados no poseían un nivel de lenguaje especialmente “elevado”. Por ejemplo, se puso de manifiesto que algunas de las utilizaciones del inglés comunicadas por los encuestados guardaban relación con sitios Internet dedicados a la música pop o a tarjetas de felicitación, que fueron consultados sobre todo por quienes declararon usar menos el inglés de todos modos. La eventualidad de que el lenguaje de los sitios Internet en inglés fuese estereotipado o consistiese en letras de canciones –que no necesariamente fueron comprendidas– pone de manifiesto que la muestra constaba en realidad de dos partes: los que utilizaban el inglés para realizar trabajos académicos en Internet y los que se servían de este idioma con una finalidad exclusivamente lúdica.

  • Algunos datos anecdóticos anteriores a al estudio realizado indicaban ya que los encuestados cuyas lenguas no utilizan el alfabeto romano solían escribir su idioma en “inglés” para utilizar el correo electrónico o participar en foros electrónicos, cuando no disponían de teclados y programas informáticos apropiados. Por ejemplo, se observó que los usuarios de lengua árabe escribían su idioma con caracteres romanos, tratando de reproducir fonéticamente los sonidos en “inglés”. Tanto la encuesta como las entrevistas confirmaron esta práctica que, por lo demás, no se limita exclusivamente al ámbito de Internet. Los entrevistados declararon que también utilizaban mucho este procedimiento para enviar mensajes escritos a través de sus teléfonos móviles.

  • Otra de las conclusiones está relacionada con el “provincianismo” en materia de redes. Aunque Internet nos permite en teoría ponernos en relación con el 20% de la humanidad que, en principio, tiene acceso al correo electrónico, los contactos de los usuarios son en realidad mucho más reducidos. Tras señalar que estaban en contacto con redes próximas de parientes y amigos, los encuestados indicaron que, pese a tener la posibilidad de salir de ese círculo reducido, no lo hacían periódicamente ni con frecuencia. Para profundizar más esta cuestión, se preguntó a un grupo de entrevistados si habían consultado páginas Internet de investigadores de la especialidad que estudiaban. La mayoría de ellos afirmó que sí las habían visitado. Cuando se les preguntó a continuación si se habían puesto en contacto con esos investigadores, se pudo comprobar que ninguno lo había hecho. Es evidente que esta situación puede cambiar a medida que avancen en sus estudios, cobren más experiencia y se integren entre los participantes de redes internacionales.

  • La última conclusión que mencionaremos en este sucinto resumen del trabajo de investigación se refiere a la invisibilidad prácticamente total de las lenguas menos utilizadas en este ámbito entre los componentes de la muestra. Muchos de ellos comunicaron que su primera lengua no era el idioma nacional de su país, pero ninguno de ellos señaló que la hubiera utilizado en las sesiones en Internet.

Tendencias posibles


En esta población multilingüe, capacitada y motivada para utilizar Internet en más de un idioma, se utilizan más las lenguas nacionales que el inglés tanto para los contactos interactivos mediante el correo y los foros electrónicos como para la realización de búsquedas en la Red.

Este resultado estadístico se debe principalmente al amplio número de encuestados que tienen por idioma nacional una lengua “grande” o “importante” con un gran prestigio inherente (por ejemplo, el francés, el árabe o el italiano, en el caso de la presente encuesta) y sólo utilizan el inglés en Internet en muy contadas ocasiones o nunca. En estos grupos se observó una menor necesidad de poseer competencias bilingües, probablemente porque en Internet disponen de recursos suficientes en sus propios idiomas. En cambio, se observaron niveles más altos de competencias en inglés en los grupos cuyas lenguas cuentan con menor número de hablantes o pertenecen a países menos favorecidos en el plano económico.

No obstante, también se puso de manifiesto un resultado que a primera vista podía parecer un tanto contradictorio con lo anterior, a saber: en aquellos componentes de la muestra que recurren menos al inglés (franceses, italianos, polacos y japoneses), este idioma se usa en realidad para acopiar información y realizar trabajos académicos sobre todo, mientras que entre los que más se sirven del inglés (macedonios, tanzanos e indonesios), este idioma no prevalece en ningún ámbito en particular y se utiliza tanto para acceder a Internet como para escribir misivas electrónicas o participar en foros electrónicos. Si se medita, esta contradicción es tan sólo aparente ya que se puede deducir que allí donde aumenta la utilización del inglés los usuarios tienen tendencia a emplearlo a la vez para la comprensión pasiva y la comunicación activa. Evidentemente, esto tiene repercusiones en las prácticas en materia de lectura y escritura en esos contextos: se trata del fenómeno ya observado de “dominación del inglés” que se ha aceptado como verdad universal. Este conjunto de prácticas puede, de hecho, contribuir a una evolución favorable al inglés en el plano lingüístico.

Entre otras tendencias observadas, figuraba la familiarización cada vez mayor con las tecnologías de la información. Durante mucho tiempo, los programas informáticos sólo utilizaban idiomas de alfabeto romano, lo cual suponía una desventaja para los grupos que no poseen idiomas de este tipo, aunque estuviesen adelantados en el plano tecnológico. Hoy en día, se están encontrando rápidamente soluciones técnicas a este problema y, cuando esas soluciones no existen, las personas que por ser bilingües conocen el alfabeto romano lo adaptan a su primera lengua. Se están desarrollando técnicas que permiten la utilización de idiomas de alfabetos diversos con teclados de caracteres romanos y programas informáticos que no están escritos en esos alfabetos. Son las competencias en inglés las que permiten recurrir a esas técnicas. Una vez más, esto no abona la idea de que el inglés restringe inevitablemente la utilización de otros idiomas en Internet.


Diversidad limitada e indicaciones para la elaboración de políticas

La aseveración extendida de que el inglés es la lengua dominante en Internet necesita ser reexaminada. Aunque el uso del inglés esté ciertamente muy difundido, sólo en una minoría de grupos –y en contadas ocasiones– las personas que no son de lengua materna inglesa optan por utilizar este idioma en vez de su lengua nacional. Al parecer, en Internet se está dando una tendencia a apartarse del monopolio del inglés para encaminarse hacia la diversidad lingüística. El predominio del inglés ha sido una consecuencia del origen geográfico de la tecnología Internet y de la ubicación de sus primeros usuarios. A medida que en todas las partes del mundo se va ampliando el acceso a la Red y aumenta su participación en ella, es inevitable que la tendencia a la diversidad vaya en aumento. El predominio del inglés también ha sido una consecuencia de los rasgos peculiares de los primeros usuarios de Internet, que pertenecían a grupos internacionales de élite. A medida que el acceso a la Red se va democratizando y se va produciendo en las distintas sociedades un fenómeno de penetración vertical, el efecto lingüístico seguirá el mismo derrotero. Los estudiantes universitarios encuestados –que se pueden considerar como “protoélites”– han puesto de manifiesto que la diversificación lingüística es inherente al desarrollo de Internet.

En resumidas cuentas, se puede ver que el uso del inglés en Internet coexiste sin demasiados problemas con el de otras lenguas nacionales importantes. Las personas bilingües en inglés y en uno de los idiomas nacionales prestigiosos que cuentan con un gran número de hablantes en países de economía próspera –y capaces, por lo tanto, de apoyar y fomentar el uso de sus lenguas en Internet– no parecen inclinarse masivamente por el uso del inglés en Internet. En este caso, aunque se recurra a veces al uso del inglés, no parece probable que esto contribuya a apartarse del uso del idioma nacional. La probabilidad de que esto ocurra disminuirá más todavía, a medida que los grupos lingüísticos más amplios vayan familiarizándose progresivamente con recursos Internet en sus idiomas respectivos adaptados a sus tradiciones de lengua escrita. No obstante, la utilización del inglés en Internet puede contribuir a que se aparten del uso de su propia lengua los que hablan idiomas poco difundidos o pertenecientes a comunidades sin recursos económicos suficientes para financiar sitios Internet en sus lenguas vernáculas. En estos contextos, la adaptabilidad y las competencias de las personas bilingües reforzará esta tendencia. Todas estas conclusiones no tienen nada de sorprendente e indican en qué dirección deben realizar esfuerzos las organizaciones interesadas para fomentar la diversidad en Internet.

Las consecuencias para las lenguas en peligro o menos utilizadas necesita ser objeto de una investigación más a fondo. No parece que la diversidad en Internet deba consistir en una diversidad propiamente dicha, sino más bien en la existencia de más sitios para los idiomas nacionales. De los datos recogidos no parece desprenderse ciertamente que el desarrollo de la mundialización fuese susceptible de abrir paso a una situación en la que las lenguas menos utilizadas y en peligro coexistiesen más fácilmente con el inglés “internacional” que con otras lenguas nacionales.

1 El núcleo principal del equipo de investigadores estuvo integrado por David Block (Instituto de Educación de Londres), Helen Kelly Holmes (Universidad de Limerick) y Sue Wright (Universidad de Aston).

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